Investigaciones Filosoficas Wittgenstein Analysis Essay

ARTÍCULOS

Interpretaciones de Wittgenstein por marxistas ingleses: una crítica*

 

Robert Vinten**

 


Resumen: Tanto Perry Anderson como Alex Callinicos y Terry Eagleton han desarrollado un trabajo cultural y filosófico sobresaliente. Sin embargo, los tres han malinterpretado la obra de Ludwig Wittgenstein. La concepción de la filosofía de Wittgenstein no está en tensión con la filosofía marxista en el modo en el que ellos lo sugirieron y Wittgenstein no cometió los errores que le atribuyeron Anderson, Callinicos e Eagleton. Los marxistas se beneficiarían si consideraran más seriamente la obra de Wittgenstein porque ello los ayudaría a comprender más claramente la naturaleza de los problemas epistemológicos y metafísicos como así también los ayudaría a fortalecer y complementar sus propias concepciones de las confusiones filosóficas. En este trabajo examinaré los errores de sus interpretaciones de Wittgenstein y espero también poder proporcionar alguna indicación de las razones por las cuales Wittgenstein es considerado por muchos como el filósofo más importante del siglo XX.

Palabras clave: Anderson, Callinicos, Eagleton, Wittgenstein, marxismo

Abstract: Perry Anderson, Alex Callinicos, and Terry Eagleton have all produced excellent cultural and philosophical work. However, all three have misinterpreted the work of Ludwig Wittgenstein. Wittgenstein's conception of philosophy is not in tension with Marxist philosophy in the ways that they suggest and Wittgenstein did not make the errors attributed to him by Anderson, Callinicos, and Eagleton. Marxists would benefit from taking Wittgenstein's work more seriously because it would help them to see the nature of epistemological and metaphysical problems more clearly and would complement and enrich their own accounts of philosophical confusion. In this paper, I will examine errors in their interpretations of Wittgenstein and I also hope to give some hint of why it is that Wittgenstein is regarded by many as the greatest philosopher of the twentieth century.

Keywords: Anderson, Callinicos, Eagleton, Wittgenstein, Marxism


 

I. La recepción de Wittgenstein en el marxismo

La obra tardía de Wittgenstein ha tenido una variada recepción entre los marxistas. En la mayor parte de los casos estos la han ignorado, pero entre aquellos que le han prestado algo de atención frecuentemente la respuesta ha sido centrarse en un número limitado de observaciones, a las cuales han aplicado un giro distorsivo. En particular, los marxistas han tendido a poner un gran énfasis en la observación de Wittgenstein en lasInvestigaciones Filosóficas de que la filosofía "deja todo como está"1. Algunas réplicas críticas tempranas a Wittgenstein por parte de figuras de izquierda resultaron influyentes, incluyendo Palabras y cosas de Ernest Gellner 2 y El hombre unidimensional de Herbert Marcuse 3. Sin embargo, interpretaciones más recientes del pensamiento de Wittgenstein por parte de marxistas inscriptos tanto en la tradición analítica como en la continental han resultado más empáticas y han superado la debilidad de algunos de los primeros análisis 4.

En este artículo se examinarán las interpretaciones de Wittgenstein presentes en la obra de tres influyentes marxistas ingleses: Perry Anderson, Alex Callinicos y Terry Eagleton. Aunque los tres son académicos 5, disponen también de una audiencia más allá de la academia. Anderson fue, por un largo período, editor en la New Left Review y escribe regularmente para otras publicaciones, incluyendo la London Review of Books. El artículo que examinaremos aquí, "Componentes de la cultura nacional", ha sido reimpreso numerosas veces 6. Alex Callinicos es un socialista activo, editor del International Socialism Journal, y escribe regularmente para el periódico socialista británico Socialist Worker. Eagleton ha publicado alrededor de 50 libros y su Teoría Literaria en particular ha sido un best seller, con más de 750.000 copias vendidas7. Resulta fructífero examinar sus obras debido a que los tres han producido excelentes trabajos políticos, culturales e históricos que han alcanzado a una audiencia amplia, y los tres han prestado atención tanto al desarrollo de la filosofía como a su historia. Sin embargo, los tres han malinterpretado la obra de Ludwig Wittgenstein. Anderson y Callinicos la han desestimado sin confrontarla seriamente, mientras que Eagleton, a pesar de tomar en serio la obra de Wittgenstein (escribió el guión de la película de Derek Jarman sobre Wittgenstein8 y su trabajo sobre la teoría cultural está influido, en cierta medida, por Wittgenstein9), ha malinterpretado algunas de sus observaciones.

¿Por qué debería el marxismo tomar en serio la obra de Wittgenstein? Más allá de que los marxistas acuerden o no con él, Wittgenstein es considerado por muchos como el filósofo más importante del siglo XX. Bertrand Russell escribía en 1959 que "[d]esde 1914, tres filosofías han dominado sucesivamente el mundo filosófico británico; primero, la del Tractatus, de Wittgenstein; segundo, la de los positivistas lógicos; y tercero, la de las Investigaciones filosóficas, de Wittgenstein" 10. La filosofía de Wittgenstein ha tenido una enorme influencia, no sólo en filosofía sino también en psicología, sociología y teoría cultural, y ha inspirado poesía, novelas y películas. Los marxistas también deberían interesarse por el pensamiento wittgensteiniano porque es revolucionario. Esto no quiere decir que Wittgenstein desarrollara teorías sobre la revolución; escribió muy poco sobre política y sentía aversión a teorizar en filosofía, pero transformó totalmente la manera en que se veían los problemas filosóficos de la historia de la filosofía tradicional. Advirtió que los problemas tradicionales en metafísica, epistemología, filosofía de la mente y filosofía del lenguaje eran enredos conceptuales, y que no deberíamos buscar una salida informativa de ellos. Una filosofía de este tipo no debería buscar expandir nuestro conocimiento del mundo, sino aclarar confusiones y enriquecer nuestro entendimiento11. Marxistas tales como Marcuse, Anderson y Callinicos han pensado que esta visión de la filosofía es fundamentalmente opuesta al intento marxista de proveer una explicación científica de la historia humana, de la sociedad y de la cultura y de transformar el mundo. Sin embargo, quisiera sugerir que este punto de vista es tan sólo otra confusión conceptual derivada de la filosofía tradicional. Es perfectamente posible revelar confusiones sobre el significado de las palabras en la obra de filósofos como Platón, Agustín, Descartes, Russell y Frege, como hizo Wittgenstein, y ofrecer a la vez una explicación sistemática del desarrollo histórico de las sociedades de clase mientras se trabaja por fomentar cambios a gran escala en la sociedad, como hace el marxismo. Si los marxistas tomaran seriamente a Wittgenstein y desarrollaran el tipo de sensibilidad respecto al lenguaje ejemplificada en su obra, enriquecerían el pensamiento marxista y ayudarían a levantar defensas contra "giros equívocos"12 al tratar con los problemas filosóficos. Indudablemente, los wittgensteinianos aprenderían también del rico y riguroso análisis de la sociedad, economía, cultura y clase que ofrecen los pensadores marxistas13.

II. La interpretación de Wittgenstein de Perry Anderson

En 1969, en los albores de las revueltas estudiantiles en EE.UU., Italia, Gran Bretaña y Francia, se publicó una colección de ensayos escritos por jóvenes marxistas, Student Power, que incluía un extenso ensayo de Perry Anderson sobre la cultura británica14. El ensayo de Anderson era un ambicioso intento de dar un panorama sobre varias disciplinas relacionadas con la política y la cultura en Gran Bretaña, con el propósito de desarrollar una cultura revolucionaria que ayudara a la lucha de los estudiantes y los obreros británicos. Dedicó secciones del ensayo a los diversos componentes de la cultura británica, que en su opinión eran, principalmente, la sociología, la teoría política, la historia, la economía, la psicología, la estética, el psicoanálisis, la antropología, la crítica literaria y la filosofía.

Una de las afirmaciones de Anderson era que entre 1900 y 1950 la cultura británica estuvo dominada por emigrantes "blancos" (es decir., anti o contrarevolucionarios) incluyendo a Ludwig Wittgenstein (otros nombres en la lista incluyen a Bronislaw Malinowski, Lewis Namier, Karl Popper, Isaiah Berlin, Melanie Klein y Ernst Gombrich)15. Anderson sugiere que la "emigración blanca" ocurrió debido a que la cultura conservadora británica atrajo a aquellos que huían de la inestabilidad de sus propios países. Una característica clave de la emigración blanca en la explicación de Anderson era la hostilidad a las "ideas generales", y la hostilidad propia de Wittgenstein se expresaba mediante su rechazo, "socavando su estatus mismo como discurso inteligible"16.

Esta clase de hostilidad a la teoría es característica del conservadurismo; lo que los emigrantes blancos hicieron fue sistematizar el rechazo de la teoría de los conservadores ingleses 17. De acuerdo con Anderson, Wittgenstein, en su filosofía posterior, reconoció que existía una tensión entre rechazar la teoría, por un lado, y producir un rechazo sistemático (i.e., teórico) de la misma por el otro, y por ello Anderson afirma que lo que Wittgenstein hizo fue "retroceder a un empirismo no sistematizado, un registro ingenuo y desagregado de las cosas tal como son en su diversidad" 18. En particular, Wittgenstein pretendía registrar cómo eran las cosas en términos de convenciones lingüísticas y asegurar que las convenciones lingüísticas no fueran violadas. Wittgenstein, a juicio de Anderson, pensaba que "el verdadero filósofo era el guardián de las convenciones"19, y su opinión era que "[e]l principal efecto de la filosofía tardía de Wittgenstein fue simplemente consagrar las banalidades del lenguaje ordinario (...) el deber del filósofo era asegurar la identidad y la estabilidad del sistema previniendo los movimientos no ortodoxos en su interior"20.

En su resumen de Wittgenstein en "Components of the National Culture", Anderson sólo cita la obra de Wittgenstein una vez. En el centro del caso de Anderson contra Wittgenstein se encuentra el pasaje mencionado al principio de este artículo, a saber, el §124 de las Investigaciones Filosóficas: "La filosofía no puede en modo alguno interferir con el uso efectivo del lenguaje; puede a la postre solamente describirlo. Pues no puede tampoco fundamentarlo. Deja todo como está" 21. Este pasaje tiene un alto rendimiento en la versión que ofrece Anderson de Wittgenstein. Es utilizado para ilustrar el conservadurismo de Wittgenstein, pero también es invocado como apoyo para la afirmación de que Wittgenstein "rechazaba la noción misma de innovación intelectual"22.

Esta clase de registro directo de la forma en que las cosas son y la actitud aparentemente conservadora respecto a las empresas intelectuales conduce a una reivindicación del sentido común, de acuerdo con Anderson, y como Gramsci nos ha enseñado "el sentido común es el saber práctico de la clase dominante". Las ideas que se filtran desde arriba y que llegan a parecer saberes prácticos son las ideas por las que nuestros gobernantes quisieran que rigiéramos nuestras vidas, pero no son necesariamente beneficiosas para la mayoría de nosotros. La filosofía de Wittgenstein se reduce a "un respaldo ciego a las categorías de la sociedad existente"23. Más aún, la idea de que deberíamos preservar continuamente como están las convenciones lingüísticas revela, en opinión de Anderson, "una premisa básica de atemporalidad". De acuerdo con Anderson "toda la teoría wittgensteiniana del lenguaje, en efecto, presupone un corpus invariable de conceptos y un patrón inalterable de contextos que los gobiernan". Wittgenstein fue capaz de presentar el lenguaje de esta manera, como un "absoluto a-histórico" 24, porque "carecía de una mínima noción de contradicción" 25. Es de suponer que el presunto fracaso de Wittgenstein podría haber sido evitado si hubiese leído a Hegel y a Marx y si hubiese formulado una explicación dialéctico-materialista del cambio lingüístico26.

III. Problemas en el abordaje de Anderson

Ideas generales y teoría

Anderson argumenta que Wittgenstein era hostil a las "ideas generales" y que las rechazaba "socavando su estatus mismo como discurso inteligible". Aunque es cierto que Wittgenstein se interesó en gran medida por la inteligibilidad, no es en cambio correcto que haya dicho alguna vez que las generalizaciones fueran ininteligibles. De hecho, en unos cuantos pasajes de las Investigaciones Filosóficas Wittgenstein escribe acerca de cosas que la gente hace generalmente y de la manera en que son las cosas en general. Así, por ejemplo, Wittgenstein dice que "[e]n general, los matemáticos no discuten acerca del resultado de un cálculo. (Este es un hecho importante)" 27 y que "[l]o que tenemos que mencionar para explicar el significado [...] de un concepto son frecuentemente hechos de la naturaleza extremadamente generales" 28. Sin embargo, Wittgenstein no estaba interesado en generalizaciones empíricas. Ciertamente no le interesaba producir un inventario de las cosas como son, como sugiere Anderson. La filosofía, en opinión de Wittgenstein, no es en modo alguno una disciplina empírica29 .

Es posible que Anderson haya tenido la impresión de que Wittgenstein era hostil a las ideas generales a partir de sus observaciones sobre la teoría. Al parecer, Wittgenstein adelanta objeciones a la proposición de teorías. Por ejemplo, en §109 de las Investigaciones Filosóficas Wittgenstein dice que "... no podemos proponer teoría alguna. No puede haber nada hipotético en nuestras consideraciones. Toda explicación tiene que desaparecer..."30. Sin embargo, en el pasaje en cuestión Wittgenstein está hablando de lo que podemos hacer en filosofía, concebida como una disciplina en la cual los problemas se resuelven mediante una percepción profunda del funcionamiento de nuestro lenguaje. Los problemas filosóficos que le interesan a Wittgenstein son de tipo gramatical o conceptual; problemas que se resuelven mediante una aclaración del sentido de las palabras. Ni las teorías científicas ni las teorías políticas son descartadas. De hecho, la posibilidad de teorizar filosóficamente de alguna manera tampoco se descarta, dado que Wittgenstein entendía lo que estaba haciendo como "uno de los descendientes de la materia que solía llamarse 'filosofía'"31. Esto deja abierta la posibilidad de que algún otro de los descendientes legítimos de la antigua materia, tal vez con el nombre de filosofía, incluya aspectos teóricos. No hay inconsistencia alguna en pensar que es posible producir teorías en un cierto tipo de actividad, pero no en otra (tal como examinar cuidadosamente la gramática de nuestro lenguaje en busca de aclarar problemas metafísicos o epistemológicos). Sigue siendo posible, por lo tanto, ser a la vez marxista y wittgensteiniano32.

Registrar y preservar conceptos

Anderson sugiere que Wittgenstein quería registrar la forma de ser de los conceptos o reglas lingüísticas y preservarlos en esa forma. De hecho, como hemos visto, Anderson afirmaba que "toda la teoría wittgensteiniana del lenguaje, en efecto, presupone un corpus invariable de conceptos y un patrón inalterable de contextos que los gobiernan"33. Sin embargo, Wittgenstein no propuso una teoría del lenguaje. Como hemos visto, Wittgenstein no buscaba proponer teorías sino presentar segmentos de la gramática de expresiones problemáticas usadas en filosofía con el objeto de aliviar confusiones y promover el entendimiento. Esto es algo que Anderson mismo objetaba (el supuesto rechazo de Wittgenstein de las ideas generales) y por lo tanto resulta peculiar que luego pase a oponerse a la "teoría wittgensteiniana del lenguaje". La afirmación de que las observaciones de Wittgenstein presuponen un cuerpo invariable de conceptos es, además, errónea. Wittgenstein deja en claro en varios pasajes que el cambio conceptual ocurre, y nos ofrece una explicación sofisticada de ello. En obras como Investigaciones Filosóficas y Sobre la certeza Wittgenstein demuestra una inusual sensibilidad respecto a la variación de conceptos y contextos. Por ejemplo, en Investigaciones Filosóficas Wittgenstein afirma que "esta multiplicidad no es algo fijo, dado de una vez por todas; sino que nuevos tipos de lenguaje, nuevos juegos de lenguaje, como podemos decir, nacen y otros envejecen y son olvidados"34. En Sobre la certeza dice que "[c]uando cambian los juegos de lenguaje cambian los conceptos y, con estos, los significados de las palabras"35 y que "[p]odríamos imaginar que algunas proposiciones, que tienen la forma de proposiciones empíricas, se solidifican y funcionan como un canal para las proposiciones empíricas que no están solidificadas y fluyen; y también que esta relación cambia con el tiempo"36. En ningún momento de su filosofía posterior se sugiere que este cambio conceptual deba ser prevenido. El pasaje citado por Anderson, el §124 de las Investigaciones Filosóficas, no dice ni implica que los usos de las expresiones no cambiarán o que no deberían cambiar. Vale la pena volver a él para advertir que no ofrece apoyo alguno a la interpretación de Anderson:

La filosofía no puede en modo alguno interferir con el uso efectivo del lenguaje; puede a la postre solamente describirlo.
Pues no puede tampoco fundamentarlo.
Deja todo como está37.

El punto que Wittgenstein quiere marcar aquí es que la tarea del filósofo no es la de inventar nuevos conceptos (tal vez en un intento de eliminar la ambigüedad o la vaguedad presente en conceptos existentes)38 sino la de examinar los usos de los conceptos que están causando confusiones en los problemas filosóficos39. Wittgenstein está hablando aquí de lo que la filosofía puede o no puede hacer. No hay aquí ninguna prohibición de que los científicos, teóricos políticos, sociólogos o quien sea produzcan nuevos conceptos. Anderson malinterpreta aquí la opinión de Wittgenstein sobre la filosofía y la desestima antes de tiempo. De hecho, no existen tensiones profundas entre la teoría marxista y la filosofía wittgensteiniana.

Sentido común

Anderson también toma el §124 de las Investigaciones Filosóficas como una reivindicación del sentido común, y en consecuencia una reivindicación de la ideología de la clase dominante. De acuerdo con Anderson esto también implica un rechazo de la innovación intelectual. Sin embargo, ya hemos visto que Wittgenstein no percibía su tarea como la de reivindicar conceptos sino como la de describirlos con el objetivo de deshacerse de las confusiones. Esto no es lo mismo que proveer un inventario de conceptos y urgir a las personas a mantenerlos. Más bien implica recordarles cómo se usan correctamente los conceptos implicados en los problemas filosóficos para mostrar que esos conceptos están siendo mal utilizados o no están siendo utilizados en absoluto (por contraste) cuando aparece la confusión filosófica. Más aún, reivindicar una serie de conceptos, sea lo que esto signifique, no es lo mismo que reivindicar una ideología. Podemos utilizar el lenguaje para expresar convicciones ideológicas conflictivas de distintos tipos, pero el lenguaje en sí mismo no es una ideología. Es justo decir que alguien puede tratar de redefinir términos con objetivos ideológicos en mente (por ejemplo, la clase dominante puede intentar definir "clase" en términos culturales como una forma de evitar que las personas se identifique con otras personas de intereses económicos comunes), pero uno puede reconocer esto sin entrar en conflicto con la concepción de la filosofía o del cambio conceptual de Wittgenstein. Por lo tanto, Wittgenstein no estaba adhiriendo a ninguna ideología en su obra. Su obra no tenía ninguna relación con la ideología.40

La consideración tanto de su biografía como de sus observaciones no filosóficas también sugiere que decir que Wittgenstein reivindicaba ingenuamente la ideología de la clase dominante es un error. Wittgenstein estaba interesado por la Rusia Soviética y le atraía la idea de vivir y trabajar allí ya desde 1922. De acuerdo con John Maynard Keynes, era uno de aquellos que "buscaban algo bueno en la Rusia Soviética"41. En la década del '30 un amigo de Wittgenstein, George Thomson, dijo que la consciencia política de Wittgenstein estaba creciendo y que "era consciente de los males aparejados al desempleo y al fascismo y el peligro creciente de la guerra". De acuerdo con Thomson, su actitud frente al marxismo era que "se oponía al mismo en la teoría, pero lo apoyaba en la práctica". Como señala Ray Monk en su biografía sobre Wittgenstein, esto concuerda con su propia afirmación de que "soy un comunista de corazón" y con el hecho de que entre sus amigos se contaba el marxista Pierro Sraffa, entre otros42. En el Prólogo a las Investigaciones Filosóficas Wittgenstein decía que debía "las ideas más ricas en consecuencias de este escrito" a Sraffa43. Tenía en la más alta consideración las opiniones de Sraffa cuando se trataba de asuntos políticos. También siguió siendo un simpatizante de la Rusia Soviética durante la década del '30 y decía que "si algo pudiera destruir mi simpatía hacia el régimen soviético sería el crecimiento de distinciones de clase"44. Esto no es, por supuesto, evidencia clara de que Wittgenstein haya sido un marxista, pero sí muestra que no acogía con entusiasmo ni sin discusión las "ideas dominantes" de la época en Gran Bretaña.

En cuanto al sentido común en sí, Wittgenstein repudiaba explícitamente en sus clases los intentos de tomarlo como punto de partida para la filosofía. Decía que "no debes tratar de evitar un problema filosófico recurriendo al sentido común; en lugar de eso, preséntalo como aparece con mayor poder (...) la respuesta del sentido común en sí misma no es una solución; todo el mundo sabe eso. Uno no debe tratar de tomar atajos para los problemas en filosofía"45. En sus observaciones sobre problemas epistemológicos publicados en Sobre la certeza, Wittgenstein ataca el intento de G. E. Moore de socavar el escepticismo a partir del sentido común. En lugar de ello, Wittgenstein describía cuidadosamente el uso de expresiones como "conocimiento", "certeza" y "duda" con el objetivo de disolver los problemas.

Wittgenstein no rechazaba la innovación intelectual. Su observación respecto de que la filosofía deja todo como está concierne sólo a su dominio, i.e. los conceptos implicados en problemas filosóficos. Esto no implica siquiera que su filosofía deja la filosofía como está, mucho menos otras disciplinas. De hecho, la manera en que Wittgenstein encaró la filosofía revolucionó la disciplina y suministró nuevas e innovadoras técnicas para hacer frente a problemas filosóficos y aclarar confusiones. La observación de §124 es perfectamente consistente con la creencia en, la bienvenida a y la aceptación de innovaciones intelectuales, aunque es probablemente cierto que Wittgenstein, como todo el mundo, hubiese dado la bienvenida a algunas y rechazado otras.

Lo que sí es cierto es que Wittgenstein despreciaba el tipo de trabajo técnico filosófico que podía encontrarse en revistas como Mind. Sin embargo, su punto de vista no era que el mismo tipo de cosas podía ser dicho más claramente en un lenguaje no técnico o que lo que la gente decía ordinariamente sobre esas cuestiones fuera correcto. Pensaba que la concepción de la filosofía de los filósofos precedentes estaba radicalmente errada. Los filósofos no deberían tratar de encontrar fundamentos metafísicos para otras regiones del pensamiento, no deberían tratar de establecer la relación entre mente y cuerpo, o intentar descubrir las condiciones suficientes y necesarias para el conocimiento. La innovación de Wittgenstein radica en su reconocimiento de que estos problemas son "pseudo-problemas" de un tipo particular: los problemas desaparecerían o se disolverían una vez que se reconociera que la irritación que los envolvía era más el resultado de una confusión conceptual que del hecho de que fueran problemas particularmente profundos (metafísicos/epistemológicos).

IV. Callinicos sobre Wittgenstein

En su libro Marxismo y Filosofía, Alex Callinicos hizo un esfuerzo por evaluar críticamente la filosofía analítica desde un punto de vista marxista y de construir puentes entre los marxistas y los filósofos analíticos. Su interpretación no es tan despectiva respecto a Wittgenstein como la de Anderson. Callinicos cita varias veces la obra de Wittgenstein y por momentos parece sentir cierta simpatía por ella. Describe el tratamiento de Wittgenstein por Anderson como "profundamente injusto"46. Sin embargo, Callinicos opina que "muchos de los cargos que Anderson y otros alzan contra la corriente principal de la filosofía anglosajona pueden estar justificados" y menciona a Wittgenstein y a Frege como exponentes de esta tradición47. De hecho, Callinicos realiza el mismo tipo de críticas contra la obra de Wittgenstein que ya hacía Anderson, objetando los aspectos anti-teóricos de sus escritos48, afirmando que la filosofía analítica (probablemente incluyendo a Wittgenstein) ignora la historia49, sugiriendo que los filósofos analíticos por lo general fallan en la consideración del cambio conceptual50, y objetando el "culto apologético al sentido común"51 presente entre los filósofos del lenguaje ordinario (inspirados por Wittgenstein).

Significado, uso y teoría

Ya hemos tratado muchas de estas críticas anteriormente. Sin embargo, Callinicos pone un enfoque diferente sobre la cuestión de la teoría atacando las observaciones de Wittgenstein sobre uso y significado como una defensa de la noción de que podemos y debemos desarrollar una teoría del lenguaje. Callinicos sugiere que algunos marxistas podrían alzar objeciones contra la idea misma de una teoría sistemática del significado, tomando el eslogan de Wittgenstein de que "el significado de una palabra es su uso en el lenguaje"52 para implicar que "las palabras y las oraciones adquieren un significado sólo en el contexto específico de su uso"53. La opinión de Callinicos es que esta objeción ya ha sido despachada por Michael Dummett en su libro Truth and other enigmas, donde afirma que:

El hecho de que cualquiera que domina un lenguaje dado sea capaz de entender una infinidad de oraciones, una infinidad que está, por supuesto, compuesta de oraciones que nunca ha escuchado antes (...) difícilmente pueda explicarse de otra manera que suponiendo que cada hablante capta implícitamente una cantidad de principios generales que gobiernan el uso de las palabras en las oraciones del lenguaje (...) Es difícil comprender cómo puede haber un obstáculo teórico para hacer explícitos esos principios; y una enunciación explícita de aquellos principios cuya captación implícita constituye el dominio del lenguaje sería, precisamente, una teoría del significado completa para el lenguaje.54

En consecuencia, Callinicos opina que debemos desarrollar una teoría del lenguaje y también que un aspecto importante del lenguaje a tomar en consideración para desarrollar una teoría de ese tipo sería la distinción de Frege entre el sentido y la fuerza de una oración. El pensamiento expresado por una oración es su sentido. Pero podemos expresar pensamientos sin aseverarlos o sin juzgar que son el caso. Tenemos que distinguir entre el pensamiento expresado y la fuerza con la que una oración es pronunciada, es decir, si aseveramos el pensamiento, si juzgamos que el pensamiento es verdadero, si emitimos un imperativo que implica el pensamiento, o si hacemos una pregunta implicando el pensamiento (pronunciarlo con fuerza interrogativa).

Sin embargo, hay varios problemas con los argumentos de Dummett y Callinicos. En primer lugar, es necesario notar que describir la observación de Wittgenstein como un eslogan es un malentendido. La observación citada por Callinicos forma parte de un pasaje más extenso en el que Wittgenstein dice que para "una gran clase de casos (...) aunque no para todos" 'significado' puede ser explicado diciendo que "el significado de una palabra es su uso en el lenguaje"55. El pasaje intenta ser una explicación del significado de la palabra 'significado', y por lo tanto quiere hacer una afirmación gramatical, una afirmación sobre la gramática de la palabra 'significado'. Es una descripción de la gramática de una expresión - la expresión 'significado'. En segundo lugar, lo que se afirma en §43 no implica que "las palabras y las oraciones adquieren un significado sólo en el contexto específico de su uso". Como acabamos de hacer notar, Wittgenstein es claro respecto a que hay casos en los que 'significado' no puede ser explicado en términos de uso ("en una gran clase de casos (...) aunque no para todos"), e incluso no es claro que en los casos en los que el significado de una palabra es su uso esto quiera decir "uso en una ocasión particular".56

Podría pensarse que este argumento hasta ahora sólo resulta beneficioso para la posición de Callinicos, ya que desarma el argumento contra la posibilidad de una teoría del lenguaje a la que se opone en primer lugar. El argumento a favor de una teoría del lenguaje se encuentra en el pasaje que Callinicos cita de Dummett. Sin embargo, el argumento de Dummett no establece la conclusión que Callinicos está buscando. Una enunciación de "los principios generales que gobiernan el uso de las palabras en las oraciones del lenguaje" (las reglas del lenguaje) no constituye una teoría, como una enunciación de las reglas del ajedrez no constituye una teoría del ajedrez. Podría objetarse que las reglas de un juego individual, el ajedrez, no son análogas a las reglas de un lenguaje, sino a las reglas de un juego de lenguaje (una región o segmento del lenguaje). Sin embargo, añadir a esto las reglas de más juegos no haría que el producto fuese más teórico. Una elucidación de las reglas de todos los juegos existentes no sería una teoría de los juegos, y de manera similar una elucidación de las reglas de todos los juegos de lenguaje no sería una teoría del lenguaje. La confusión de Callinicos y Dummett aquí es un ejemplo de una confusión más general en filosofía acerca de la diferencia entre investigaciones gramaticales o conceptuales por un lado e investigaciones teóricas o empíricas por el otro.

Más aún, es desafortunado que Callinicos no considere las observaciones de Wittgenstein en respuesta a Frege, ya que socavan su afirmación de que la distinción entre el sentido y la fuerza de una oración sería una parte significativa de una teoría del lenguaje. En el §22 de las Investigaciones Filosóficas, por ejemplo, Wittgenstein dice:

La opinión de Frege de que una aserción encierra una suposición que es lo que se asevera, se basa realmente en la posibilidad que hay en nuestro lenguaje de escribir toda oración asertiva en la forma "Se asevera que tal y cual es el caso". - Pero "Que tal y cual es el caso" no es siquiera una oración en nuestro lenguaje - no es aún una jugada en el juego de lenguaje. Y si en vez de "Se asevera que..." escribo "Se asevera: tal y cual es el caso", entonces las palabras "Se asevera" son aquí sencillamente superfluas.
Muy bien podríamos escribir también toda aserción en la forma de una pregunta seguida de afirmación; digamos: "¿Llueve? ¡Sí!". ¿Mostraría esto que toda aserción encierra una pregunta?57

En consecuencia, Callinicos, haciendo uso de un argumento de Dummett, no establece que una teoría del lenguaje es posible o deseable. Si lo que buscamos es una explicación de lo que es el lenguaje, entonces lo que necesitamos no es una teoría sino una aclaración del significado de las expresiones como ʻlenguajeʼ, ʻsignificadoʼ y ʻproposiciónʼ y esto es lo que las Investigaciones Filosóficas de Wittgenstein tienen para ofrecernos58. Al preguntar qué es el lenguaje estamos preguntando qué significa ʻlenguajeʼ y no deberíamos esperar una respuesta que especifique un rasgo esencial del lenguaje. Esta búsqueda de esencias es algo que ha desorientado a los filósofos en todo tipo de cuestiones. Como dice Wittgenstein, "[c]uando los filósofos usan una palabra -ʻconocimientoʼ, ʻserʼ, ʻobjetoʼ, ʻyoʼ, ʻproposiciónʼ, ʻnombreʼ- y tratan de captar la esencia de la cosa, siempre se ha de preguntar: ¿se usa efectivamente esta palabra de este modo en el lenguaje que tiene su tierra natal? - Nosotros reconducimos las palabras de su empleo metafísico a su empleo cotidiano"59. Callinicos, como un marxista sensible a la naturaleza cambiante del lenguaje, debería poder apreciar que una teoría en términos de sentido y fuerza fregeanos tendría problemas para lidiar con la apertura interminable y la diversidad siempre cambiante del lenguaje. Las palabras y las oraciones son parecidas a herramientas, y tareas y actividades nuevas requieren herramientas nuevas o la adaptación de herramientas a esas actividades.60

V. Eagleton sobre Wittgenstein

Como dijimos anteriormente, Terry Eagleton se ha dedicado seriamente a la obra de Wittgenstein y también se ha esforzado por comprenderlo como persona. Eagleton escribió el guión para la película de Derek Jarman sobre Wittgenstein y su propio trabajo sobre teoría cultural está influenciado por el austríaco. Por ejemplo, en Ideología: una Introducción Eagleton emplea las nociones wittgensteinianas de "parecido de familia" y "formas de vida", y también se apoya en sus observaciones cuando trata de aspectos epistemológicos61. La novela de Eagleton, Saints and Scholars, incluye como personaje a un Wittgenstein semi-ficcionalizado que se encuentra con James Connolly, Nikolai Bajtín y Leopold Bloom62. Está claro por lo tanto que Eagleton tiene cierto aprecio por la obra de Wittgenstein y que la ha examinado atentamente.

Su opinión respecto del §124 de las Investigaciones Filosóficas (en la cual Wittgenstein dice que "la filosofía (...) deja todo como está") es más sutil - y caritativa con Wittgenstein - que la interpretación de Anderson o de Callinicos63. En su artículo "Wittgenstein's Friends" reconoce que el austríaco se rodeaba de izquierdistas y marxistas (los "amigos" del título) y compara la observación del §124 con la onceava tesis de Marx sobre Feuerbach64. Eagleton no piensa que el comentario implique un conservadurismo de Wittgenstein y dice que hay "pocas razones para creer que Wittgenstein mismo estaba en modo alguno contento con su propia sociedad"65. Sin embargo, también dice que existe "algo de cierto" en la idea de que el §124 es "un índice de reacción social e intelectual, una consagración complaciente de los juegos de lenguaje existentes"66 y dice que su "pensamiento increíblemente consensual"67 es "reaccionario"68 en algunos aspectos.

La razón por la que Eagleton considera que Wittgenstein es reaccionario es que no profundiza lo suficiente. Wittgenstein es capaz de reconocer problemas en obras del tipo de Bertrand Russell y Gottlob Frege, y parece que Eagleton considera que trata con algunos problemas filosóficos de forma adecuada. El mayor problema, de acuerdo con Eagleton, es que no se da cuenta de que superar la metafísica "sólo podría lograrse mediante una transformación de la vida práctica, no por un mero retorno a ella"69. Wittgenstein sugiere que deberíamos alejarnos del "hielo resbaladizo" de la metafísica y volver al "suelo áspero" del lenguaje ordinario. Sin embargo, desde el punto de vista de Eagleton existe aquí una tensión en el pensamiento de Wittgenstein porque este también piensa que el "suelo áspero" del lenguaje ordinario es una fuente de irritación metafísica. "Wittgenstein se escapará (...) mediante una huida hacia el lenguaje ordinario (...) Pero es aquí que las ilusiones filosófico-gramaticales se generan continuamente; los mismos instrumentos con los que lo metafísico será apaciguado de forma segura están metafísicamente contaminados"70. Lo que se necesita entonces es, al parecer, una transformación de la vida práctica con la que el lenguaje ordinario está entrelazado. El diagnóstico de Eagleton sobre el problema central de la filosofía wittgensteiniana se repite, en formas sutilmente distintas, a lo largo de su ensayo "Wittgenstein's Friends". Afirma que la filosofía de Wittgenstein "es reaccionaria (...) no en su referir creencias y discursos a actividades sociales, sino en su supuesto de que tal referencia constituye una liberación de lo metafísico"71, que su "lenguaje "popular" sigue siendo ampliamente metafísico"72 y que "Wittgenstein puede otorgarle al lenguaje un hogar histórico sólo al costo de dejar su base metafísica intacta"73.

Hay varios problemas con la interpretación de Eagleton sobre Wittgenstein. El primer problema es que Wittgenstein reconoce que los problemas filosóficos pueden ser superados a partir de una transformación de la vida práctica. En lo que ha sido publicado bajo el nombre de Observaciones sobre los fundamentos de la matemática, escribe que "[l]a enfermedad de una época se cura mediante una transformación del modo de vida de las personas, y la enfermedad de los problemas filosóficos sólo podría curarse mediante un modo de vida y pensar transformados, no por una medicina que inventara algún particular"74. El segundo problema es que Eagleton se equivoca en pensar que la metafísica sólo puede ser superada mediante una transformación de la vida práctica. Eagleton considera que los intentos de Wittgenstein por disolver los problemas filosóficos mediante una cuidadosa atención al lenguaje ordinario están condenados al fracaso porque el lenguaje ordinario está "metafísicamente contaminado", y, además, asume que el mismo Wittgenstein es de esta opinión. Sin embargo, aunque Wittgenstein reconoce que es probable que las expresiones del lenguaje cotidiano nos hagan caer en confusiones filosóficas (metafísica) no piensa que el lenguaje esté irremediablemente contaminado75. Podemos sentir la tentación de divagar y decir sinsentidos, pero no estamos forzados a ello. Lo que los filósofos pueden hacer es "colocar postes indicadores en todas las intersecciones en las que existen giros equívocos para ayudar a los demás a atravesar los puntos peligrosos"76 - es decir, podemos presentar recordatorios o rememoraciones de los usos correctos de expresiones ordinarias cuando se ven tentados a hacer un mal uso de esas expresiones y perderse en territorio metafísico77. Eagleton no ofrece ninguna razón para pensar que hacer algo del estilo no es posible y de hecho presenta en términos favorables al menos un caso en el que Wittgenstein hace justamente esto cuando discute el argumento de §246 de las Investigaciones Filosóficas78.

En ese pasaje, Wittgenstein dice que "sólo yo puedo saber si realmente tengo dolor; el otro sólo puede presumirlo. - Esto es en cierto modo falso y en otro un sinsentido. Si usamos la palabra 'saberʼ como se usa normalmente (...) entonces los demás saben muy frecuentemente cuando tengo dolor". Por lo tanto, Wittgenstein dice que es falso que yo sólo pueda presumir (y no saber) cuando otra persona siente dolor. Si veo a alguien caerse y luego frotar su rodilla mientras exclama "¡Oh! ¡Eso dolió!" entonces sé que está sintiendo dolor. Es cierto que alguien puede caerse sin herirse y luego pretender que siente dolor, y esto introduce razones para dudar de que sienta realmente dolor en algunas circunstancias; pero el hecho de que a veces podamos dudar de que alguien siente dolor no implica que nunca podamos saber si lo siente. De hecho, como nos recuerda Wittgenstein (colocando un poste que advierte sobre un giro equívoco) la posibilidad de dudar está entrelazada con la posibilidad de saber. En sus palabras, "...tiene sentido decir de otros que están en duda sobre si yo tengo dolor; pero no decirlo de mí mismo". El hecho de que no pueda dudar de si yo mismo siento dolor -que esto no tenga sentido- y de que tampoco tenga sentido hablar de fundamentos o de evidencia cuando se trata de mi propio caso muestran que también es un sinsentido decir que "sólo yo puedo saber si realmente siento dolor", si se pretende que sea un caso paralelo a otro como "Sé que Charles Dickens nació en Portsmouth" (en este caso tiene sentido que alguien exprese dudas de que haya nacido allí y también existe evidencia de que nació allí - este es un caso de "usar la palabra ʻsaberʼ como se usa normalmente")79.

Conclusiones

En conclusión, entonces, la imagen de Anderson sobre Wittgenstein como un "emigrante blanco" opuesto a la innovación intelectual es inexacta, las objeciones de Callinicos a los argumentos contra la teoría derivados de Wittgenstein no son concluyentes, y Eagleton falla en demostrar que la filosofía de Wittgenstein es reaccionaria o auto-refutatoria. No existe una buena razón para pensar que los problemas filosóficos no pueden ser disueltos mediante una atención cuidadosa a la manera en que las palabras son usadas normalmente y un llamado de atención sobre las diferencias entre la manera en la que son usadas normalmente y la forma en la que son utilizadas en el contexto de los puzzles filosóficos. Esto deja abierta la posibilidad de que algunos problemas filosóficos desaparezcan a través de transformaciones en la vida práctica y que otros puedan ser disueltos mediante los postes indicadores a la manera de Wittgenstein. Los marxistas pueden desarrollar habilidades útiles a través de una lectura atenta de Wittgenstein y por medio de una consideración atenta a la manera en la que son utilizadas las palabras, y creo que los wittgensteinianos también pueden aprender de los escritores marxistas acerca de cómo se relacionan las organizaciones sociales y económicas y acerca de cómo transformar la sociedad para mejor80.

 


 

* Traducido del inglés por Andrés Oliva. Para las citas de Investigaciones Filosóficas en el cuerpo del texto, recurrimos a la traducción de Alfonso García Suárez y Carlos Ulises Moulines en Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas, Madrid, Gredos, 2009. Las citas de Anderson, Callinicos y Eagleton son traducciones propias. N del T. Revisión técnica de Pedro Karczmarczyk.

** Estudiante de doctorado en la Universidade Nova de Lisboa, Portugal, donde trabaja en el centro de investigación IFILNOVA. Su investigación se dirige principalmente a la relación de la filosofía wittgensteiniana con la filosofía política. Ha escrito numerosos artículos en esta área. Dirección electrónica: robertvinten@gmail.com

1. Wittgenstein, L. Philosophical Investigations, 4ta edición de Hacker, P. M. S. y Schulte, J., trans. Anscombe, G. E. M., Hacker, P. M. S., and Schulte, J., Wiley-Blackwell: Oxford, 2009, §124.         [ Links ]

2. Gellner, E. Words and Things: An examination of, and an attack on, Linguistic Philosophy, 2nd edition, Routledge: London, 2005, [1a ed.: 1959] [Hay trad. castellana: Palabras y cosas, Madrid, Tecnos, 1962]. El ensayo de T. P. Uschanov "Ernest Gellner's criticisms of Wittgenstein and ordinary language philosophy" ofrece un buen resumen de la recepción de Gellner de Wittgenstein y también avanza algunas agudas críticas a su trabajo (el ensayo de Uschanov puede encontrarse en Kitching, G. and Pleasants, N. (eds.), Marx and Wittgenstein: Knowledge, morality and politics, London, Routledge, 2002).         [ Links ] Perry Anderson, cuyo ensayo "Components of the National Culture" será examinado en este artículo, describe el libro de Gellner como un "clásico" y evidentemente considera que Gellner ha tratado definitivamente la "filosofía lingüística", incluyendo a Wittgenstein ('Components of the National Culture' en Blackburn, R. y Cockburn, A. (eds.), Student Power: Problems, Diagnosis, Action, Harmondsworth, Penguin, p. 280) [En castellano, ver Anderson, Perry, "Componentes de la cultura nacional", Pensamiento Crítico, Nº 34/35, 1969, pp. 53-121,         [ Links ] o Anderson, P., La cultura represiva. Elementos de la cultura nacional británica, Barcelona, Anagrama, 1977.         [ Links ]]

3. Marcuse, H., One-Dimensional Man: Studies in the Ideology of Advanced Industrial Society, London, Routledge & Kegal Paul, 2nd edition, 1991, [1964] [trad. cast. Marcuse, H., El hombre unidimensional, Buenos Aires, Orbis, 1984]         [ Links ].

4. Véase, por ejemplo, Kitching, G. and Pleasants, N. (eds.) Marx and Wittgenstein: Knowledge, morality and politics; Badiou, A., Wittgenstein's Antiphilosophy, London, Verso, 2011;         [ Links ] y Karczmarczyk, P., 'Althusser and Wittgenstein: Ideology and Therapeutical Analysis of Language' in Rethinking Marxism, 25 (4), 2013, pp. 534-548.         [ Links ]

5. Anderson es profesor de Historia en UCLA, Callinicos es profesor de Estudios Europeos en el King's College de Londres, y Eagleton es profesor de Inglés y Escritura Creativa en la Universidad de Lancaster.

6. Anderson, P., "Components of the National Culture", en Blackburn, R. y Cockburn, A. (eds.), Student Power: Problems, Diagnosis, Action, pp. 214-84.         [ Links ] El ensayo ha reaparecido en Anderson, P., English Questions, Verso: London, 1992, y en Milner, A., (ed.) Postwar British Critical Thought, Vol. 2, London, Sage, 2004.

7. Véase 'A theoretical blow for democracy' Times Higher Education, 1 de Junio de 2001, disponible en: https://www.timeshighereducation.com/news/a-theoretical-blow-for-democracy/160508.article         [ Links ]

8. Wittgenstein [Película] Dirigida por Derek Jarman. Japón/Gran Bretaña: BFI Production/Bandung Productions/Channel Four Films/Uplink Co., 1993. El guión de Eagleton para la película fue publicado el mismo año: Eagleton, T., Wittgenstein: The Terry Eagleton Script, The Derek Jarman Film, London, British Film Institute, 1993. Para una opinión crítica de la película de Jarman y el guión de Eagleton véase el artículo de Colin McGinn "Soul on Fire", New Republic, 210:25 (20 de junio de 1994), pp. 34-9.         [ Links ]

9. Para un detalle de cómo Eagleton ha sido influenciado por Wittgenstein, véase Vinten, R., "Eagleton's Wittgenstein", en Critique, Vol. 43, Nº 2, mayo 2015, p. 264.         [ Links ]

10. Russell, B. My Philosophical Development, London, Allen and Unwin, 1959, p. 216. Efectivamente, Anderson describe a Wittgenstein como un "brillante inspirador" ("Components of the National Culture", p. 233) y Eagleton reconoce que Wittgenstein es "comúnmente considerado como el filósofo más importante del siglo XX" (en The Meaning of Life, Oxford, Oxford University Press, 2007, p. 5).         [ Links ]

11. Esto no quiere decir que la filosofía no sea de utilidad alguna para aumentar nuestro conocimiento del mundo. Una vez que las confusiones hayan sido erradicadas las preguntas podrán ser formuladas más claramente, y será más probable que las respuestas a esas preguntas tengan sentido y sean correctamente expresadas, lo cual hará avanzar el conocimiento.

12. Wittgenstein, L., Culture and Value: Revised Edition, von Wright, G. H. and Nyman, H. (eds.), Alois Pichler (rev.), Winch, P. (trans.), Oxford, Blackwell, 1998, p. 25e -donde Wittgenstein dice "         [ Links ]Language sets everyone the same traps; it is an immense network of well kept wrong turnings...So what I should do is erect signposts at all the junctions where there are wrong turnings, to help people past the danger points". ["El lenguaje tiende las mismas trampas a todos: es una inmensa red de giros equívocos bien asentados... Por lo tanto, lo que debería hacer es plantar postes indicadores en todas las intersecciones en las que hay giros equívocos, para ayudar a los demás a atravesar los puntos peligrosos" (traducción propia)].

13. Para ensayos que buscan poner de relieve los puntos en común entre el pensamiento de Marx y el de Wittgenstein, véase: Vinten, R., "Eagleton's Wittgenstein", p. 262; Kitching, G., 'Introduction' en Marx and Wittgenstein: Knowledge, morality and politics, p. 3; Schatski, T., 'Marx and Wittgenstein: Natural Historians' en Marx and Wittgenstein: Knowledge, morality and politics, pp. 49-62; Manser, A. R., The End of Philosophy: Marx and Wittgenstein, Southampton, Camelot Press, 1973;         [ Links ] Rubinstein, D., Marx and Wittgenstein: Social Praxis and Social Explanation, London, Routledge, 1981;         [ Links ] Easton, S., Humanist Marxism and Wittgensteinian social philosophy, Manchester, Manchester University Press,  1983.         [ Links ]

14. Anderson, P. "Components of the National Culture" en Blackburn, R. and Cockburn, A. (eds.) Student Power: Problems, Diagnosis, Action, pp. 214-84.         [ Links ]

15. Ibidem, p. 230.

16. Ibidem, p. 232.

17. Véase Quinton, A. "Conservatism" en Goodin, R. E., Pettit, P., and Pogge, T. W. (eds.), A Companion to Contemporary Political Philosophy, 2a edición, Oxford, Blackwell, 2009, pp. 285-6;         [ Links ] Nyiri, J. C., "Wittgenstein 1929-31: The Turning Back" en Ludwig Wittgenstein: Critical Assessments, en Shanker, S. (ed.), Routledge: London, 1986, p. 38;         [ Links ] y Vinten, R. "Was Wittgenstein a Conservative Philosopher?" en Revista Estudos Hum(e)anos, Nº 8, 2014/1, pp. 48, p. 51.         [ Links ]

18. Anderson, P. "Components of the National Culture", p. 233.

19. Ibidem, p. 235.

20. Ibidem, p. 236.

21. Anderson cita la traducción original de las Investigaciones Filosóficas de G. E. M. Anscombe (Oxford, Basil Blackwell, 1953). En la reciente versión de Hacker y Schulte (4a edición) el pasaje es traducido como: "Philosophy must not interfere in any way with the actual use of language, so it can in the end only describe it. For it cannot justify it either. It leaves everything as it is. It also leaves mathematics as it is, and no mathematical discovery can advance it. A 'leading problem of mathematical logic' is for us a problem of mathematics like any other" ["La filosofía no puede en modo alguno interferir con el uso efectivo del lenguaje; puede a la postre solamente describirlo. Pues no puede tampoco fundamentarlo. Deja todo como está. También deja la matemática como está, y ningún descubrimiento matemático puede hacerla avanzar. Un 'problema destacado de lógica matemática' es para nosotros un problema como cualquier otro" (traducción propia)].

22. Anderson, P. "Components of the National Culture", p. 236.

23. Ibidem, p. 237.

24. Esta acusación contra Wittgenstein también fue hecha por Marcuse en El hombre unidimensional. Sugiere que en la obra de Wittgenstein "El lenguaje multidimensional es convertido en lenguaje unidimensional (...) la explosiva dimensión histórica del significado es silenciada" (Marcuse, H., op. cit., p. 177).

25. Anderson, P. "Components of the National Culture", p. 238.

26. Dicho sea de paso, Wittgenstein estuvo en cierta medida familiarizado con la obra filosófica de Hegel. En una conversación con Maurice Drury, Wittgenstein dijo: "Siempre me ha parecido que Hegel quiere decir que cosas que parecen ser diferentes son en realidad idénticas. Mi interés en cambio es mostrar que cosas que parecen ser idénticas son en realidad diferentes" (citado de Monk, R., Ludwig Wittgenstein: The Duty of Genius, London, Vintage, 1991, pp. 536-7 [hay trad. cast.: Wittgenstein. El deber de un genio, Barcelona, Anagrama, 1994]         [ Links ]. Wittgenstein había leído un resumen del método dialéctico de Hegel en la taxonomía de estilos filosóficos de C. D. Broad y decía que prefería el método de Hegel al de Descartes ("el método dialéctico es bastante sólido y es una manera en la que de hecho trabajamos" (Ibid., p. 322)).

27. Wittgenstein, L., 'Philosophy of Psychology - A Fragment', §341, en Philosophical Investigations, 4th edition.         [ Links ]

28. Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, p. 62e.         [ Links ]

29. Los problemas filosóficos "no son ciertamente empíricos, sino que se resuelven mediante una cala en el funcionamiento de nuestro lenguaje, y justamente de manera que este se reconozca: a pesar de una inclinación a malentenderlo. Los problemas se resuelven no aduciendo nueva experiencia, sino compilando lo ya conocido." Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, §109.

30. Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, §109.

31. Énfasis mío. Véase, Wittgenstein, L. The Blue and Brown Books, New York, Harper & Row, 1965 [1958], p. 28 [Hay trad. cast.: Los cuadernos azul y marrón, Barcelona, Planeta-de Agostini, 1994]         [ Links ].

32. Esto no quiere decir que no haya tensiones entre los comentarios que han hecho los marxistas y los comentarios de Wittgenstein. Es claro que algunas cosas que han dicho los marxistas serían el objeto de las objeciones de Wittgenstein al cientificismo. Véase al respecto mi artículo "Leave Everything as It Is: A Critique of Marxist Interpretations of Wittgenstein", pp. 13-14.

33. Anderson, P., "Components of the National Culture", p. 238.

34. Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, § 23.

35. Wittgenstein, L., On Certainty, New York, Harper & Row, 1972 [1969], § 65. [Para las citas de Sobre la Certeza, recurrimos a Wittgenstein, L. Sobre la Certeza, Madrid, Gredos, 2009 (traducción de Josep Lluís Prades y Vicent Raga)]         [ Links ].

36. Wittgenstein, L., On Certainty, § 96.

37. Wittgenstein, L. Philosophical Investigations, §124.

38. En particular, no es tarea del filósofo introducir un lenguaje ideal (véase Glock, H-J., A Wittgenstein Dictionary, Oxford, Blackwell, 1996, pp. 296-7).         [ Links ]

39. Esta no es la única tarea del filósofo, en opinión de Wittgenstein. Wittgenstein pensaba que había distintos tipos de problemas filosóficos y propuso una variedad de métodos para disolverlos. "No hay un único método en filosofía, si bien hay realmente métodos, como diferentes terapias" (Philosophical Investigations, §133).

40. Esto no quiere decir que no exista ninguna relación entre lenguaje e ideología. Hay discusiones interesantes, por ejemplo, sobre conceptos como "democracia" - si son o no "esencialmente controversiales", y si cada interpretación particular pertenece a una ideología particular. Podría suceder que los desacuerdos entre adherentes a ideologías diferentes también impliquen desacuerdos sobre la aplicación de algunos conceptos. La relevancia de la filosofía de Wittgenstein para disputas como estas sería la de intentar alcanzar claridad sobre los distintos usos legítimos de un concepto y de tratar de desenmarañar los elementos empíricos y gramaticales en las disputas tanto como sea posible. Los filósofos wittgensteinianos también podrían caer en disputas ideológicas cuando no ejercen la filosofía en la manera en que lo hace Wittgenstein - y en consecuencia no es imposible que hagan afirmaciones acerca de cómo han de entenderse términos como "democracia" o "clase obrera", rechazando otros usos de los términos sobre bases distintas a si tienen o no sentido. Sin embargo, esto no altera el hecho de que la negación de cualquier afirmación ideológica puede ser expresada dentro del lenguaje, de que cualquier interpretación de un concepto esencialmente controversial puede ser utilizado de distintas maneras - por lo tanto, es claro que el lenguaje en sí mismo no es una ideología, y yo sugeriría que la descripción de la gramática no es esencialmente ideológica (agradezco a Pedro Karczmarczyk por ayudarme a desarrollar este punto).

41. Monk, R., Ludwig Wittgenstein: The Duty of Genius, p. 248.

42. Ibidem, p. 343.

43. Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, p. 4e.

44. Monk, R., Ludwig Wittgenstein: The Duty of Genius, p. 353.

45. Ambrose, A. (ed.), Wittgenstein's Lectures, Cambridge 1932-35, from the Notes of Alice Ambrose and Margaret Macdonald, Oxford, Blackwell, 1979, p. 109.         [ Links ]

46. Callinicos, A., Marxism and Philosophy, Oxford, Oxford University Press, 1983, p. 4.         [ Links ]

47. Ibidem, pp. 6-7.

48. Ibidem, p. 141.

49. Ibidem, p. 148.

50. Ibidem, p. 149.

51. bidem, pp. 149-50.

52. Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, §43.

53. Callinicos, A., Marxism and Philosophy, p. 141.

54. Dummett, M., Truth and Other Enigmas, London, Duckworth, 1978, p. 451.         [ Links ]

55. Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, §43.

56. Pueden encontrarse algunas excelentes discusiones sobre uso y significado en The Later Wittgenstein on Language, editado por Daniel Whiting. La introducción del mismo Whiting contiene una aguda discusión sobre uso y significado, y los dos primeros ensayos de la colección también tratan sobre este punto (véase Whiting, D., 'Introduction'; Horwich, P., 'Wittgenstein's Definition of Meaning as Use', y Hacker, P. M. S., 'Meaning and Use' en Whiting, D. (ed.), The Later Wittgenstein on Language, Basingstoke, Palgrave MacMillan, 2010).         [ Links ]

57. Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, §22.

58. Véanse, por ejemplo, los §§65-66 de Philosophical Investigations y varios pasajes que los anteceden. Wittgenstein también pregunta "¿qué es el significado de una palabra?" al comienzo del Cuaderno Azul (Wittgenstein, L. The Blue and Brown Books, Oxford, Basil Blackwell, 1958, pp. 1-5).         [ Links ]

59. Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, §116.

60. Véase Wittgenstein, L., Philosophical Investigations, 4th edition, §23. Examino críticamente algunos otros aspectos de la interpretación de Callinicos de Wittgenstein y la filosofía analítica en Vinten, R., "Leave Everything As It Is: A Critique of Marxist Interpretations of Wittgenstein", Critique, 41:1, 2013, pp. 18-20.         [ Links ]

61. Eagleton, T., Ideology: An Introduction (New and Updated Edition), London, Verso, 2007 (publicado originalmente en 1991) [Hay trad. cast.: Ideología. Una Introducción, Barcelona, Paidós, 1990.         [ Links ]]

62. Eagleton, T., Saints and Scholars, London, Futura, 1987.         [ Links ]

63. Eagleton, T., "Wittgenstein's Friends" en Against the Grain, London, Verso, 1991 (originalmente publicado en 1986), p. 100.         [ Links ]

64. "Philosophers have hitherto only interpreted the world in various ways; the point is to change it" ["Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo"] en Marx, K., 'Theses on Feuerbach', Selected Works in One Volume, London, Lawrence and Wishart, 1970, p. 30.         [ Links ]

65. Eagleton, T., "Wittgenstein's Friends", p. 107.

66. Ibidem, p. 100.

67. Ibidem, p. 121.

68. Ibidem, p. 107.

69. Ibidem, p. 119.

70. Ibidem, p. 108.

71. Ibidem, p. 107.

72. Ibidem, p. 111.

73. Ibidem, p. 119.

74. Wittgenstein, L., Remarks on the Foundations of Mathematics, 3ª ed., Oxford, Blackwell, 2001 [1956], p. 132, §23.         [ Links ]

75. Véase, por ejemplo, BT 424, donde Wittgenstein dice que los problemas filosóficos nos siguen causando perplejidad porque "... our language has remained the same and always introduces us to the same questions. As long as there is a verb 'to be' which seems to work like 'to eat' and 'to drink'; as long as there are adjectives like 'identical', 'true', 'false' (...) people will run up against the same teasing difficulties..." ["...nuestro lenguaje se mantiene igual y siempre nos lleva a las mismas preguntas. Mientras exista un verbo "ser" que parece funcionar como "comer" o "beber"; mientras haya adjetivos como "idéntico", "verdadero", "falso" (...) la gente seguirá chocando contra las mismas e insidiosas dificultades"] (Wittgenstein, L. Big Typescript: TS 213, trans. C. Grant Luckhardt and Maximilian E. Aue, Chichester, Wiley-Blackwell, 2005, traducción propia).         [ Links ]

76. Wittgenstein, L. Culture and Value, 2ª ed. revisada, Oxford, Blackwell, 1998 [1977], p. 25e.         [ Links ]

77. Véase Wittgenstein, L. Philosophical Investigations, §127.

78. En su ensayo "Wittgenstein's Friends", Eagleton sostiene que "no se puede decir 'Sé que siento dolor, pero sólo puedo conjeturar que tú lo sientes' porque, como Wittgenstein lo señala, la frase 'Sé que siento dolor' es un sinsentido. En ciertas circunstancias puedo estar tan seguro de las sensaciones de alguien más como pueda estarlo de cualquier hecho" (p. 105).

79. Wittgenstein, L. Philosophical Investigations, §246.

This article is about the book by Wittgenstein. For other uses of Philosophical Investigation or Philosophical Investigations, see Philosophical Investigations (disambiguation).

Philosophical Investigations (German: Philosophische Untersuchungen) is a work by the philosopher Ludwig Wittgenstein, first published, posthumously, in 1953, in which Wittgenstein discusses numerous problems and puzzles in the fields of semantics, logic, philosophy of mathematics, philosophy of psychology, philosophy of action, and philosophy of mind. He puts forth the view that conceptual confusions surrounding language use are at the root of most philosophical problems, contradicting or discarding much of what he argued in his earlier work, the Tractatus Logico-Philosophicus (1921).

He alleges that the problems are traceable to a set of related assumptions about the nature of language, which themselves presuppose a particular conception of the essence of language. This conception is considered and ultimately rejected for being too general; that is, as an essentialist account of the nature of language it is simply too narrow to be able to account for the variety of things we do with language. Wittgenstein begins the book with a quotation from St. Augustine, whom he cites as a proponent of the generalized and limited conception that he then summarizes:

The individual words in language name objects—sentences are combinations of such names. In this picture of language we find the roots of the following idea: Every word has a meaning. This meaning is correlated with the word. It is the object for which the word stands.

He then sets out throughout the rest of the book to demonstrate the limitations of this conception, including, he argues, with many traditional philosophical puzzles and confusions that arise as a result of this limited picture. Philosophical Investigations is highly influential. Within the analytic tradition, the book is considered by many as being one of the most important philosophical works of the 20th century, and it continues to influence contemporary philosophers, especially those studying mind and language.[1]

The text[edit]

Editions and referencing[edit]

Philosophical Investigations was not ready for publication when Wittgenstein died in 1951. G. E. M. Anscombe translated Wittgenstein's manuscript into English, and it was first published in 1953. There are multiple editions of Philosophical Investigations with the popular third edition and 50th anniversary edition having been edited by Anscombe:

  • First Edition: Macmillan Publishing Company, 1953.
  • Second Edition: Blackwell Publishers, 1958.
  • Third Edition: Prentice Hall, 1973 (ISBN 0-02-428810-1).
  • 50th Anniversary Edition: Blackwell Publishers, 2001 (ISBN 0-631-23127-7). This edition includes the original German text in addition to the English translation.[2]
  • Fourth Edition: Wiley-Blackwell, 2009 (ISBN 1405159286).

The text is divided into two parts, consisting of what Wittgenstein calls, in the preface, Bemerkungen, translated by Anscombe as "remarks".[3] In the first part, these remarks are rarely more than a paragraph long and are numbered sequentially. In the second part, the remarks are longer and numbered using Roman numerals. In the index, remarks from the first part are referenced by their number rather than page; however, references from the second part are cited by page number. The comparatively unusual nature of the second part is due to the fact that it comprises notes that Wittgenstein may have intended to re-incorporate into the first part. Subsequent to his death it was published as a "Part II" in the first, second and third editions. However, in light of continuing uncertainty about Wittgenstein's intentions regarding this material, the fourth edition (2009) re-titles "Part I" as "Philosophical Investigations" proper, and "Part II" as "Philosophy of Psychology – A Fragment."

In standard references, a small letter following a page, section, or proposition number indicates a paragraph.[4]

Method and presentation[edit]

Philosophical Investigations is unique in its approach to philosophy. A typical philosophical text presents a philosophical problem, summarizes and critiques various alternative approaches to solving it, presents its own approach, and then argues in favour of that approach. In contrast, Wittgenstein's book treats philosophy as an activity, rather along the lines of Socrates's famous method of maieutics; he has the reader work through various problems, participating actively in the investigation. Rather than presenting a philosophical problem and its solution, Wittgenstein engages in a dialogue, where he provides a thought experiment (a hypothetical example or situation), describes how one might be inclined to think about it, and then shows why that inclination suffers from conceptual confusion. The following is an excerpt from the first entry in the book that exemplifies this method:

...think of the following use of language: I send someone shopping. I give him a slip marked 'five red apples'. He takes the slip to the shopkeeper, who opens the drawer marked 'apples', then he looks up the word 'red' in a table and finds a colour sample opposite it; then he says the series of cardinal numbers—I assume that he knows them by heart—up to the word 'five' and for each number he takes an apple of the same colour as the sample out of the drawer.—It is in this and similar ways that one operates with words—"But how does he know where and how he is to look up the word 'red' and what he is to do with the word 'five'?" Well, I assume that he acts as I have described. Explanations come to an end somewhere.—But what is the meaning of the word 'five'? No such thing was in question here, only how the word 'five' is used.[5]

This example is typical of the book's style. We can see each of the steps in Wittgenstein's method:

  • The reader is presented with a thought experiment: someone is sent shopping with an order on a slip.
  • Wittgenstein supplies the response of an imagined interlocutor. He usually puts these statements in quotes to distinguish them from his own: "But how does he know where and how he is to look up the word 'red' and what he is to do with the word 'five'?" Or Wittgenstein may indicate such a response by beginning with a long dash, as he does before the question above: —But what is the meaning of the word 'five'?
  • Wittgenstein shows why the reader's reaction was misguided: No such thing was in question here, only how the word 'five' is used.

Similarly, Wittgenstein often uses the device of framing many of the remarks as a dialogue between himself and a disputant. For example, Remark 258 proposes a thought experiment in which a certain sensation is associated with the sign S written in a calendar. He then sets up a dialogue in which the disputant offers a series of ways of defining S, and he meets each with a suitable objection, so drawing the conclusion that in such a case there is no right definition of S.

Through such thought experiments, Wittgenstein attempts to get the reader to come to certain difficult philosophical conclusions independently; he does not simply argue in favor of his own theories.

Language, meaning, and use[edit]

The Investigations deals largely with the difficulties of language and meaning. Wittgenstein viewed the tools of language as being fundamentally simple,[6][non-primary source needed] and he believed that philosophers had obscured this simplicity by misusing language and by asking meaningless questions. He attempted in the Investigations to make things clear: "Der Fliege den Ausweg aus dem Fliegenglas zeigen"—to show the fly the way out of the fly bottle.[7]

Meaning is use[edit]

See also: Picture theory of language

A common summary of his argument is that meaning is use—words are not defined by reference to the objects they designate, nor by the mental representations one might associate with them, but by how they are used. For example, this means there is no need to postulate that there is something called good that exists independently of any good deed.[8][non-primary source needed] This anthropological perspective contrasts with Platonic realism[citation needed] and with Gottlob Frege's notions of sense and reference.[9] This argument has been labeled by some authors as "anthropological holism."[10]

Meaning and definition[edit]

Wittgenstein rejects a variety of ways of thinking about what the meaning of a word is, or how meanings can be identified. He shows how, in each case, the meaning of the word presupposes our ability to use it. He first asks the reader to perform a thought experiment: to come up with a definition of the word "game".[11] While this may at first seem a simple task, he then goes on to lead us through the problems with each of the possible definitions of the word "game". Any definition that focuses on amusement leaves us unsatisfied since the feelings experienced by a world class chess player are very different from those of a circle of children playing Duck Duck Goose. Any definition that focuses on competition will fail to explain the game of catch, or the game of solitaire. And a definition of the word "game" that focuses on rules will fall on similar difficulties.

The essential point of this exercise is often missed. Wittgenstein's point is not that it is impossible to define "game", but that we don't have a definition, and we don't need one, because even without the definition, we use the word successfully.[12] Everybody understands what we mean when we talk about playing a game, and we can even clearly identify and correct inaccurate uses of the word, all without reference to any definition that consists of necessary and sufficient conditions for the application of the concept of a game. The German word for "game", "Spiele/Spiel", has a different sense than in English; the meaning of "Spiele" also extends to the concept of "play" and "playing." This German sense of the word may help readers better understand Wittgenstein's context in the remarks regarding games.

Wittgenstein argues that definitions emerge from what he termed "forms of life", roughly the culture and society in which they are used. Wittgenstein stresses the social aspects of cognition; to see how language works for most cases, we have to see how it functions in a specific social situation.[citation needed] It is this emphasis on becoming attentive to the social backdrop against which language is rendered intelligible that explains Wittgenstein's elliptical comment that "If a lion could talk, we could not understand him." However, in proposing the thought experiment involving the fictional character, Robinson Crusoe, a captain shipwrecked on a desolate island with no other inhabitant, Wittgenstein shows that language is not in all cases a social phenomenon (although, they are for most cases); instead the criterion for a language is grounded in a set of interrelated normative activities: teaching, explanations, techniques and criteria of correctness. In short, it is essential that a language is shareable, but this does not imply that for a language to function that it is in fact already shared.[13]

Wittgenstein rejects the idea that ostensive definitions can provide us with the meaning of a word. For Wittgenstein, the thing that the word stands for does not give the meaning of the word. Wittgenstein argues for this making a series of moves to show that to understand an ostensive definition presupposes an understanding of the way the word being defined is used.[14][non-primary source needed] So, for instance, there is no difference between pointing to a piece of paper, to its colour, or to its shape; but understanding the difference is crucial to using the paper in an ostensive definition of a shape or of a colour.

Family resemblances[edit]

Why is it that we are sure a particular activity — e.g. Olympic target shooting — is a game while a similar activity — e.g. military sharp shooting — is not? Wittgenstein's explanation is tied up with an important analogy. How do we recognize that two people we know are related to one another? We may see similar height, weight, eye color, hair, nose, mouth, patterns of speech, social or political views, mannerisms, body structure, last names, etc. If we see enough matches we say we've noticed a family resemblance.[15] It is perhaps important to note that this is not always a conscious process — generally we don't catalog various similarities until we reach a certain threshold, we just intuitively see the resemblances. Wittgenstein suggests that the same is true of language. We are all familiar (i.e. socially) with enough things which are games and enough things which are not games that we can categorize new activities as either games or not.

This brings us back to Wittgenstein's reliance on indirect communication, and his reliance on thought-experiments. Some philosophical confusions come about because we aren't able to see family resemblances. We've made a mistake in understanding the vague and intuitive rules that language uses, and have thereby tied ourselves up in philosophical knots. He suggests that an attempt to untangle these knots requires more than simple deductive arguments pointing out the problems with some particular position. Instead, Wittgenstein's larger goal is to try to divert us from our philosophical problems long enough to become aware of our intuitive ability to see the family resemblances.

Language-games[edit]

Wittgenstein develops this discussion of games into the key notion of a language-game. Wittgenstein introduces the term using simple examples,[16] but intends it to be used for the many ways in which we use language.[17] The central component of language games is that they are uses of language, and language is used in multifarious ways. For example, in one language-game, a word might be used to stand for (or refer to) an object, but in another the same word might be used for giving orders, or for asking questions, and so on. The famous example is the meaning of the word "game". We speak of various kinds of games: board games, betting games, sports, "war games". These are all different uses of the word "games". Wittgenstein also gives the example of "Water!", which can be used as an exclamation, an order, a request, or as an answer to a question. The meaning of the word depends on the language-game within which it is being used. Another way Wittgenstein puts the point is that the word "water" has no meaning apart from its use within a language-game. One might use the word as an order to have someone else bring you a glass of water. But it can also be used to warn someone that the water has been poisoned. One might even use the word as code by members of a secret society.

Wittgenstein does not limit the application of his concept of language games to word-meaning. He also applies it to sentence-meaning. For example, the sentence "Moses did not exist" (§79) can mean various things. Wittgenstein argues that independently of use the sentence does not yet 'say' anything. It is 'meaningless' in the sense of not being significant for a particular purpose. It only acquires significance if we fix it within some context of use. Thus, it fails to say anything because the sentence as such does not yet determine some particular use. The sentence is only meaningful when it is used to say something. For instance, it can be used so as to say that no person or historical figure fits the set of descriptions attributed to the person that goes by the name of "Moses". But it can also mean that the leader of the Israelites was not called Moses. Or that there cannot have been anyone who accomplished all that the Bible relates of Moses, etc. What the sentence means thus depends on its context of use.

Rules[edit]

One general characteristic of games that Wittgenstein considers in detail is the way in which they consist in following rules. Rules constitute a family, rather than a class that can be explicitly defined.[18] As a consequence, it is not possible to provide a definitive account of what it is to follow a rule. Indeed, he argues that any course of action can be made out to accord with some particular rule, and that therefore a rule cannot be used to explain an action.[19] Rather, that one is following a rule or not is to be decided by looking to see if the actions conform to the expectations in the particular form of life in which one is involved. Following a rule is a social activity.

Private language[edit]

Main article: Private language argument

Wittgenstein also ponders the possibility of a language that talks about those things that are known only to the user, whose content is inherently private. The usual example is that of a language in which one names one's sensations and other subjective experiences, such that the meaning of the term is decided by the individual alone. For example, the individual names a particular sensation, on some occasion, 'S', and intends to use that word to refer to that sensation.[20] Such a language Wittgenstein calls a private language.

Wittgenstein presents several perspectives on the topic. One point he makes is that it is incoherent to talk of knowing that one is in some particular mental state.[21] Whereas others can learn of my pain, for example, I simply have my own pain; it follows that one does not know of one's own pain, one simply has a pain. For Wittgenstein, this is a grammatical point, part of the way in which the language-game involving the word "pain" is played.[22]

Although Wittgenstein certainly argues that the notion of private language is incoherent, because of the way in which the text is presented the exact nature of the argument is disputed. First, he argues that a private language is not really a language at all. This point is intimately connected with a variety of other themes in his later works, especially his investigations of "meaning". For Wittgenstein, there is no single, coherent "sample" or "object" that we can call "meaning". Rather, the supposition that there are such things is the source of many philosophical confusions. Meaning is a complicated phenomenon that is woven into the fabric of our lives. A good first approximation of Wittgenstein's point is that meaning is a social event; meaning happens between language users. As a consequence, it makes no sense to talk about a private language, with words that mean something in the absence of other users of the language.

Wittgenstein also argues that one couldn't possibly use the words of a private language.[23] He invites the reader to consider a case in which someone decides that each time she has a particular sensation she will place a sign S in a diary. Wittgenstein points out that in such a case one could have no criteria for the correctness of one's use of S. Again, several examples are considered. One is that perhaps using S involves mentally consulting a table of sensations, to check that one has associated S correctly; but in this case, how could the mental table be checked for its correctness? It is "[a]s if someone were to buy several copies of the morning paper to assure himself that what it said was true", as Wittgenstein puts it.[24] One common interpretation of the argument is that while one may have direct or privileged access to one's current mental states, there is no such infallible access to identifying previous mental states that one had in the past. That is, the only way to check to see if one has applied the symbol S correctly to a certain mental state is to introspect and determine whether the current sensation is identical to the sensation previously associated with S. And while identifying one's current mental state of remembering may be infallible, whether one remembered correctly is not infallible. Thus, for a language to be used at all it must have some public criterion of identity.

Often, what is widely regarded as a deep philosophical problem will vanish, argues Wittgenstein, and eventually be seen as a confusion about the significance of the words that philosophers use to frame such problems and questions. It is only in this way that it is interesting to talk about something like a "private language" — i.e., it is helpful to see how the "problem" results from a misunderstanding.

To sum up: Wittgenstein asserts that, if something is a language, it cannot be (logically) private; and if something is private, it is not (and cannot be) a language.

Wittgenstein's beetle[edit]

Another point that Wittgenstein makes against the possibility of a private language involves the beetle-in-a-box thought experiment.[25] He asks the reader to imagine that each person has a box, inside of which is something that everyone intends to refer to with the word "beetle". Further, suppose that no one can look inside another's box, and each claims to know what a "beetle" is only by examining their own box. Wittgenstein suggests that, in such a situation, the word "beetle" could not be the name of a thing, because supposing that each person has something completely different in their boxes (or nothing at all) does not change the meaning of the word; the beetle as a private object "drops out of consideration as irrelevant".[25] Thus, Wittgenstein argues, if we can talk about something, then it is not private, in the sense considered. And, contrapositively, if we consider something to be indeed private, it follows that we cannot talk about it.

Kripke's account[edit]

The discussion of private languages was revitalized in 1982 with the publication of Saul Kripke's book Wittgenstein on Rules and Private Language.[26] In this work, Kripke uses Wittgenstein's text to develop a particular type of skepticism about rules that stresses the communal nature of language-use as grounding meaning.[27] Kripke's version of Wittgenstein, although philosophically interesting, has been facetiously called Kripkenstein, with some scholars such as Gordon Baker, Peter Hacker, Colin McGinn, and John McDowell seeing it as a radical misinterpretation of Wittgenstein's text.

Mind[edit]

Wittgenstein's investigations of language lead to several issues concerning the mind. His key target of criticism is any form of extreme mentalism that posits mental states that are entirely unconnected to the subject's environment. For Wittgenstein, thought is inevitably tied to language, which is inherently social; therefore, there is no 'inner' space in which thoughts can occur. Part of Wittgenstein's credo is captured in the following proclamation: "An 'inner process' stands in need of outward criteria."[28] This follows primarily from his conclusions about private languages: similarly, a private mental state (a sensation of pain, for example) cannot be adequately discussed without public criteria for identifying it.

According to Wittgenstein, those who insist that consciousness (or any other apparently subjective mental state) is conceptually unconnected to the external world are mistaken. Wittgenstein explicitly criticizes so-called conceivability arguments: "Could one imagine a stone's having consciousness? And if anyone can do so—why should that not merely prove that such image-mongery is of no interest to us?"[29] He considers and rejects the following reply as well:

"But if I suppose that someone is in pain, then I am simply supposing that he has just the same as I have so often had." — That gets us no further. It is as if I were to say: "You surely know what 'It is 5 o'clock here' means; so you also know what 'It's 5 o'clock on the sun' means. It means simply that it is just the same there as it is here when it is 5 o'clock." — The explanation by means of identity does not work here.[30]

Thus, according to Wittgenstein, mental states are intimately connected to a subject's environment, especially their linguistic environment, and conceivability or imaginability. Arguments that claim otherwise are misguided. Wittgenstein has also said that "language is inherent and transcendental", which is also not difficult to understand, since we can only comprehend and explain transcendental affairs through language.

Wittgenstein and behaviorism[edit]

From his remarks on the importance of public, observable behavior (as opposed to private experiences), it may seem that Wittgenstein is simply a behaviorist—one who thinks that mental states are nothing over and above certain behavior. However, Wittgenstein resists such a characterization; he writes (considering what an objector might say):

"Are you not really a behaviourist in disguise? Aren't you at bottom really saying that everything except human behaviour is a fiction?" — If I do speak of a fiction, then it is of a grammatical fiction.[31]

Clearly, Wittgenstein did not want to be a behaviorist, nor did he want to be a cognitivist or a phenomenologist. He is, of course, primarily concerned with facts of linguistic usage. However, some argue that Wittgenstein is basically a behaviorist because he considers facts about language use as all there is. Such a claim is controversial, since it is not explicitly endorsed in the Investigations.[citation needed]

Seeing that vs. seeing as[edit]

In addition to ambiguous sentences, Wittgenstein discussed figures that can be seen and understood in two different ways. Often one can see something in a straightforward way — seeing that it is a rabbit, perhaps. But, at other times, one notices a particular aspect — seeing it as something.

An example Wittgenstein uses is the "duckrabbit", an ambiguous image that can be seen as either a duck or a rabbit.[32] When one looks at the duck-rabbit and sees a rabbit, one is not interpreting the picture as a rabbit, but rather reporting what one sees. One just sees the picture as a rabbit. But what occurs when one sees it first as a duck, then as a rabbit? As the gnomic remarks in the Investigations indicate, Wittgenstein isn't sure. However, he is sure that it could not be the case that the external world stays the same while an 'internal' cognitive change takes place.

Relation to the Tractatus[edit]

According to the standard reading, in the Philosophical Investigations Wittgenstein repudiates many of his own earlier views, expressed in the Tractatus Logico-Philosophicus. The Tractatus, as Bertrand Russell saw it (though Wittgenstein took strong exception to Russell's reading), had been an attempt to set out a logically perfect language, building on Russell's own work. In the years between the two works Wittgenstein came to reject the idea that underpinned logical atomism, that there were ultimate "simples" from which a language should, or even could, be constructed.

In remark #23 of Philosophical Investigations he points out that the practice of human language is more complex than the simplified views of language that have been held by those who seek to explain or simulate human language by means of a formal system. It would be a disastrous mistake, according to Wittgenstein, to see language as being in any way analogous to formal logic.

Besides stressing the Investigations' opposition to the Tractatus, there are critical approaches which have argued that there is much more continuity and similarity between the two works than supposed. One of these is the New Wittgenstein approach.

Norman Malcolm credits Piero Sraffa with providing Wittgenstein with the conceptual break that founded the Philosophical Investigations, by means of a rude gesture on Sraffa's part:[33]

"Wittgenstein was insisting that a proposition and that which it describes must have the same 'logical form', the same 'logical multiplicity', Sraffa made a gesture, familiar to Neapolitans as meaning something like disgust or contempt, of brushing the underneath of his chin with an outward sweep of the finger-tips of one hand. And he asked: 'What is the logical form of that?'"

The preface itself, dated January 1945, credits Sraffa for the "most consequential ideas" of the book.[34]

Criticism[edit]

Bertrand Russell made the following comment on the Philosophical Investigations in his book My Philosophical Development:

I have not found in Wittgenstein's Philosophical Investigations anything that seemed to me interesting and I do not understand why a whole school finds important wisdom in its pages. Psychologically this is surprising. The earlier Wittgenstein, whom I knew intimately, was a man addicted to passionately intense thinking, profoundly aware of difficult problems of which I, like him, felt the importance, and possessed (or at least so I thought) of true philosophical genius. The later Wittgenstein, on the contrary, seems to have grown tired of serious thinking and to have invented a doctrine which would make such an activity unnecessary. I do not for one moment believe that the doctrine which has these lazy consequences is true. I realize, however, that I have an overpoweringly strong bias against it, for, if it is true, philosophy is, at best, a slight help to lexicographers, and at worst, an idle tea-table amusement.[35]

Ernest Gellner wrote the book Words and Things, in which he was fiercely critical of the work of Ludwig Wittgenstein, J. L. Austin, Gilbert Ryle, Antony Flew, P. F. Strawson and many others. Ryle refused to have the book reviewed in the philosophical journal Mind (which he edited), and Bertrand Russell (who had written an approving foreword) protested in a letter to The Times. A response from Ryle and a lengthy correspondence ensued.[36]

See also[edit]

Notes[edit]

Remarks in Part I of Investigations are preceded by the symbol "§". Remarks in Part II are referenced by their Roman numeral or their page number in the third edition.

  1. ^Stern, David G. (2004). Wittgenstein's Philosophical Investigations: An introduction. Cambridge University Press. p. 1.
  2. ^In 2009 Blackwell published the fourth edition (ISBN 978-1-4051-5929-6). The first two editions (1953 and 1958) were Anscombe's text; in the anniversary edition (2001), P. M. S. Hacker and J. Schulte are also credited as translators. The fourth edition (2009) was presented as a revision by Hacker and Schulte, crediting Anscombe, Hacker, and Schulte as translators.
  3. ^Wittgenstein (1953), Preface. (All citations will be from Wittgenstein (1953), unless otherwise noted.)
  4. ^Symposia: Symposium sobre información y comunicación, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Estudios Filosóficos, 1963, p. 238
  5. ^§1.
  6. ^§97 quotation:

    the order of possibilities, which must be common to both world and thought... must be utterly simple.

  7. ^§309; the original English translation used the word "shew" for "show."
  8. ^§77
  9. ^Jesús Padilla Gálvez Philosophical Anthropology: Wittgenstein's Perspective, p.18
  10. ^Nicholas Bunnin, Jiyuan Yu (2008) The Blackwell Dictionary of Western Philosophy, entry for anthropological holism p.34
  11. ^See §3.
  12. ^See §66 (Wittgenstein. PI. Blackwell Publishers, 2001).
  13. ^(II, xi), p.190
  14. ^See §26–34.
  15. ^See §66-§71.
  16. ^See §7.
  17. ^§23
  18. ^§54
  19. ^See §201.
  20. ^§243
  21. ^§246
  22. ^§248
  23. ^§256
  24. ^§265
  25. ^ ab§293
  26. ^Kripke, Saul. Wittgenstein on Rules and Private Language. Basil Blackwell Publishing, 1982.
  27. ^Stern 2004:2–7
  28. ^§580.
  29. ^§390
  30. ^§350
  31. ^§307
  32. ^Part II, §xi
  33. ^Norman Malcolm. Ludwig Wittgenstein: A Memoir. pp. 58–59. 
  34. ^Pier Luigi Porta (2012). "Piero Sraffa's Early Views on Classical Political Economy," Cambridge Journal of Economics, 36(6), 1357-1383.
  35. ^Russell, Bertrand (1959). My Philosophical Development. New York: Allen & Unwin. pp. 216–217. ISBN 0041920155. 
  36. ^T. P. Uschanov, The Strange Death of Ordinary Language Philosophy. The controversy has been described by the writer Ved Mehta in Fly and the Fly Bottle (1963).

References[edit]

External links[edit]

The duck-rabbit, made famous by Wittgenstein

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *